La "juventud, divino tesoro"... como decía el famoso verso inicial de la "Canción de otoño en primavera" del poeta nicaragüense Rubén Darío (s/f), suele ser descrita como una etapa de transición, un puente entre la formación y la ejecución; sin embargo, pensando en la obra Joven Empínate, Luis Beltrán redefine esta etapa como el epicentro mismo de la transformación social.
Su enfoque propone que el liderazgo es una disposición mental y espiritual que el joven debe cultivar desde su presente. ¡Empinarse! Asumir con ímpetu su potencial de liderazgo e iniciativa parta generar cambios.
Para Beltrán, el primer paso hacia un liderazgo efectivo. Un liderazgo del joven. Es el autoconocimiento y la superación de las limitaciones autoimpuestas. El autor sugiere que el joven tiene la responsabilidad de elevar su propia vara de medir antes de intentar guiar a otros.